Muchas veces he tenido que explicar a foráneos y en ocasiones a propios por qué la noche de la inauguración de nuestra Feria es conocida como Noche del Pescaíto, además de Noche del Alumbrao.

Y he recordado aquellos años, en los que en cada caseta, eran los propios socios quienes se dedicaban al montaje, y exorno al salir de sus trabajos (no se había inventado el outsourcing) y llegando las doce de la noche aún se estaba en los últimos detalles. De ahí que alguien se encargara de acudir a la freiduría más cercana y traer unos papelones de pescaíto frito que, acompañados de unos cuantos botellines, servían para reparar las fuerzas dedicadas a los preparativos para la gran semana.

La Feria se inauguraba en vaqueros y comiendo el pescao con la mano, mientras se terminaba de colgar la cornucopia o de poner la última fila de farolillos.

Nada que ver con esas cenas de ahora, en las que el pescaíto es sustituído por una merluza del Cantábrico en all i pebre de pistachos y almendras, para unos comensales con indumentarias propias de una boda de postín.

Luego, a lo largo de la semana, en muchas casetas se contaba con suculentos guisos de tradicionales recetas de la abuela que, junto con el caldito con hierbabuena, amortiguaban los efectos del fino o de la manzanilla que no del rebujito, invento reciente para acompañar las gambas de Huelva o los langostinos de Sanlúcar. Y es que, echando mano de letras de sevillanas, hemos pasado de tomar manzanilla con tapita de jamón, que cantaba Perejil, al que no nos falte de ná de los Cantores de Híspalis.

Antes la barra era atendida por una familia que nos ofrecía condumio casero de toda la vida y ahora un catering se encarga de presentarnos las últimas innovaciones culinarias.

No estoy en contra de que también en la Feria se introduzcan las nuevas tendencias gastronómicas que ponen a Andalucía en el mapa de lo mejor de la gastronomía española, gracias a la creatividad y al esfuerzo de nuestros magníficos cocineros.

Pero hace unos años compuse una sevillana que dice:

La comía en mi caseta
hay que ver que rica está.
Pollo frito, los pimientos
y las papas aliñás.

¿Se me entiende? Así me gusta.
¡Y que viva la Feria de 2017!

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