Está claro que la industria turística es sin duda uno de los grandes sectores de nuestro país y concretamente el motor de la económica de nuestra comunidad autónoma. Algo que no parece estar tan claro viendo el panorama de calles levantadas en ciudades, paseos marítimos sin terminar y obras que comienzan en pleno agosto en zonas residenciales dedicadas a alojar a turistas para disfrutar de unas merecidas vacaciones. No entiendo como no existe una normativa que impida comenzar una obra que pudiendo haberse realizado en otra época del año vaya a dar comienzo justo cuando tenemos que lucir nuestra mejor cara.

Cuantos turistas limitan sus desplazamiento durante la época de vacaciones a los centros de los pueblos costeros para evitar encontrar una zanja, un desvió por obras o simplemente por encontrarse que no es posible acceder hasta un lugar que durante todo el año tuvo acceso y ahora cercado por vallas se encuentra condenado. Cuantos comerciantes y hosteleros se lamentan año tras año con que las obras deben realizarse en temporada baja y al año siguiente vuelven a encontrarse en la misma situación. Será posible que alguien ponga cordura en la tramitación de las licencias y los expedientes evitando este entuerto.

Por si fuera poco esta situación no sólo se produce en el lado de lo público sino que también se padece y mucho en el terreno de lo privado. Tengo un amigo que desgraciadamente para él se encuentra que la última semana de julio comenzaron cuatro obras en su misma calle en una urbanización privada junto a la playa y nada puede hacer por impedirlo. Como puede ser que tu vecino que lo será por muchos años quiera comenzar esta importante relación comenzando a construir su casa en plenas vacaciones. Qué tipo de educación y de buenas formas son estas… como querrá después una vez finalizada su obra en marzo que mi amigo le mire con buenos ojos después de haberle destrozado su descanso estival para nada.

No sería más sencillo aplicar un poco de sentido común a todo este tipo de molestas obras que entorpecen la circulación, merman el descanso de los vecinos y provocan malestar entre los visitantes con una nueva normativa que evite que en el mes de agosto no se puedan acometer nuevas obras. Estoy convencido que muchos lectores pensaran al igual que yo que las obras no son para el verano.

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