ANDALUCIA se sitúa hoy en la vanguardia de la oferta agroalimentaria y gastronómica dentro y fuera de nuestras fronteras, gracias a varios factores:

El trabajo de nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, a quienes debemos el habernos constituido en una potencia alimentaria variada y de calidad.

Aceitunas y aceites los mejores del mundo;  frutas y verduras excepcionales; quesos, chacinas y jamones únicos; carnes de cerdo, cordero o de caza; pescados y mariscos inigualables, además de salazones y caviar; arroces de las marismas del Guadalquivir y un largo etc.

El trabajo de los Consejos Reguladores de nuestras Denominaciones e Indicaciones de Origen, que garantizan la excelencia de nuestros jamones, de la chirimoya o la miel granadinas, de los aceites de toda Andalucía, de las pasas de Málaga, del garbanzo de Escacena, de la melva y la caballa de nuestras costas atlánticas o del cordero segureño.

El mimo con el que viticultores y bodegueros hacen su tarea de ofrecer los mejores maridajes, con sensacionales vinos generosos, blancos, tintos o brandies.

La encomiable labor de entidades como Landaluz, agrupando empresas con el denominador común de la calidad y Ecovalia, que promueve el respeto por la tierra para ofrecer una sana alimentación.

El trabajo de la Consejería de Agricultura y Pesca que, a través de su Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea, investiga, y proyecta internacionalmente esa dieta tan nuestra, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La atención que la Consejería de Turismo presta a la gastronomía con esa generación de rutas gastronómicas para saborear los montes, el litoral, los valles o las marismas de Andalucía.

Y todo con una finalidad: satisfacer el gusto de propios y extraños. Por eso hay que hacer mención especial a quienes por afición, vocación o profesión dan más valor a nuestra rica materia prima, convirtiéndola en manjar excelso.

Y no sólo me refiero a quienes están situando la cocina andaluza en el top del panorama gastronómico, con 14 estrellas Michelín, sino también al trabajo anónimo de tantos restaurantes, ventas, gastrobares o  tabernas que en cualquier rincón de nuestra geografía se afanan por mantener la tradición culinaria o por sorprender innovando en presentaciones, texturas y sabores.

Y termino con obligada mención a nuestra Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo.

Nacimos para dar razón, criterio y esplendor a nuestra gastronomía, pero en sintonía con todo lo anteriormente referenciado diré (parafraseando a nuestro Presidente) que nuestra aportación consiste en hacer progresar la tradición, su recetario y su despensa.

Y todo con sabor a Andalucía.

©2018 Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo

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