Estos 15 restaurantes son solo una parte de la guía que estamos elaborando en GASTROactitud. Poco a poco, viaje a viaje vamos reseñando los locales extranjeros que más nos gustan. Esto es un pequeño anticipo, para ir abriendo boca.

  1. Osteria Amerigo dal 1934 (Savigno. Italia) ¡¡¡Los mejores tortellini in brodo que he tomado en mi vida!!! Cocina popular con una profundidad inusual. Toda la carta es un canto a la sencillez, a la elementalidad,  a los productos de cercanía de calidad extrema. Una pequeña ostería perdida en un pueblo de montañana donde uno se reencuentra con la esencia de la gran cocina, de la cocina de siempre. Magnífica trufa en temporada.
  2. L’Arpege (París. Francia)  La elegancia de la cocina de Alain Passard te roba el corazón. A pesar de que los precios del menú son difíciles de justificar, es uno de esos lugares a los que uno sueña volver, no por el servicio, ni por la puesta en escena, simple y puramente por la cocina. La extrema simplicidad de las recetas, la pureza de los productos, las delicadas armonías… Una cocina que no necesita mensaje porque ella misma expresa cuanto quiere decir.
  3. Hertog Jan (Brujas. Bélgica) Probablemente el mejor cocinero de Flandes sea Geert de Mengeler. A su precisión técnica añade un paladar portentoso que le permite  combinar sabores con extrema delicadeza y al tiempo asumir riesgos. Su cocina es chispeante, llamativa, muy atractiva. El servicio de sala es cálido e informal, pero eficiente y metódico; con mucha personalidad, brillante igual que la cocina.
  4. La madia (Sicilia. Italia) Cocina siciliana plena de sabor vista con ojos nuevos. El Mediterráneo en el plato: tomate, calamar, berenjena, salazones… El cocinero Pino Cuttaia realiza un trabajo maravilloso sobre el recetario tradicional de la isla y compone platos que te leventan de la mesa y te hacen vibrar, algo difícil en los últimos tiempos. Increíble versión de la ensalada caprese o de la pizza. Inmejorable su sepia en tinta, huevo formado con la carne del cefalópodo que adquiere una textura magnífica.
  5. Kodama (Tokio. Japón). Discreto y singular restaurante de Tokio, sin web ni correo electrónico, donde el servicio exclusivo alcanza su máxima dimensión. Un cocinero y un camarero, que no hablan inglés,  atienden a los comensales, que nunca superan la media docena, acomodados en una espartana barra. Las reservas se hacen por turnos. Un muestrario de delicadezas desconocidas se van sirviendo acompañadas por sake o cerveza, no hay carta de vinos. Una experiencia diferente, que deja huella.
  6. Noma (Copenhague. Dinamarca) A pesar del éxito y la fama la cocina de Redzepi sigue siendo convincente, sobre todo porque destapa una despensa inédita, difícil e incomprendida a la que logra dar hechuras de alta cocina. Su militancia en pos de la informalidad sigue vigente
  7. Pujol (México DF. México)   Es el lugar perfecto para descubrir la inmensidad de la cocina mexicana si se tiene la suerte de que Enrique Olvera cocine para ti. La forma en que pone al día el recetario popular es apasionante. Sin perder fuerza los sabores se vuelven elegantes lo mismo que las presentaciones.
  8. Fiesta (Lima. Perú) Ningún amante de la cocina del pescado debería perderse la experiencia que supone enfrentarse a un collar de mero cocinado por Héctor Solís. Cocina desprovista de toda afectación. Producto en estado puro. Maravillosos cebiches calientes que se preparan a la vista del comensal. Una visión popular y auténtica de la cocina peruana.
  9. Taste Paradise (Singapur. Singapur)  Probablemente no sea el mejor chino de la ciudad, pero la elegancia de sus dimsum está fuera de toda duda. Delicados envoltorios de masa de arroz o trigo que cobijan jugosos rellenos. Vistosa puesta en escena para un restaurante frecuentado por familias, en uno de los centros comerciales más lujosos.
  10. Steirereck (Viena. Austria) Si lo que se busca es el refinamiento y la elegancia de la alta cocina clásica este es el lugar perfecto, en el corazón de Viena, rodeado de vegetación. Servicio de alta escuela, con todos los detalles medidos al milímetro y una propuesta gastronómica que enlaza con la tradición centroeuropea, la realza y la pone al día.
  11. Dinner ( Londres. Inglaterra) La cocina histórica será una de las próximas tendencias, el primero en descubrirla ha sido Heston Blumenthal con un magnífico resultado. Platos rescatados de recetarios olvidados convertidos en superventas del siglo XXI. Una experiencia gastronómica que hay que vivir.
  12. Mani (Sao Paulo. Brasil) Disponer de una despensa exótica no es suficiente, hay que saber trabajar con ella. Eso es lo que Helena Rizzo y Dani Redondo saben hacer mejor. Sus platos tienen un toque naif que enamora, lo mismo que el local. Cocina tímida que se va destapando a medida que avanza el menú, para terminar mostrando en su conjunto lo mejor de la nueva cocina brasileña.
  13. In de wulf (Dranouter. Bélgica) No vale con ir solo a comer. La experiencia ha de ser completa, e incluye pasar la noche en un hotel de cuento y disfrutar de un desayuno como hay pocos. Para comer someterse a la dictadura del menú único y para beber dejarse seducuir por las sodas artesanales hechas en casa con flores de saúco. Misticismo convertido en gastronomía.
  14. Soto (Nueva York. EEUU). Resulta increíble que con la oferta que ha en Nueva York, sea precisamente un japonés el restaurante al que me guste volver. No es la calidad de los pescados, sino la gracia con que Soto Giro los mezcla y los viste lo que me fascina de este lugar, siempre lleno, que nunca defrauda. ¡Que gran recuerdo su copa de erizos!
  15. Aramburu (Buenos Aires. Argentina). Una de las sorpresas del último año. Cocina contemporánea con ingredientes andinos. Una de las puntas de lanza de la nueva cocina porteña, el grupo de jóvenes cocineros que luchan por abrir brecha en la conservadora capital argentina.

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