La Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo tiene como finalidad el poner en valor, dar brillo y esplendor a la Gastronomía ligada al Turismo de Andalucía, pero en los asuntos de turismo quería hoy abrir la ventana al debate sobre una realidad, que no tendencia, acerca del no querer que nos cataloguen a nosotros mismos cuando visitamos otro país, región,  ciudad o pueblo andaluz como turistas. Recuerdo un sketch del programa de José Mota donde un turista extranjero se hacía pasar por español con la frase aprendida “Agente no soy turista, soy español de Albacete” para pasar desapercibido entre los locales, residentes y lugareños disfrazado de persona normal pero era delatado cuando dejaba propina de 5 euros en un bar y recogía un papel de la calle y lo tiraba a una papelera, bonita paradoja.

A día de hoy esta evolución es ya una realidad tras varias generaciones de turistas viajando, coleccionando capitales de países, continentes, monumentos, selfies siempre de espaldas a la realidad y la majestuosidad de lo visitado, enarbolando el “yo estuve aquí” y lo publico en menos de cinco minutos a cientos de conocidos vía Instagram, YouTube, Twitter o Facebook cual reportero improvisado. Pero esa incesante búsqueda del coleccionismo turístico, del souvenir de Instagram está en claro retroceso, y ya se prohíben los palitroques para selfies en muchos monumentos y han crecido el número de accidentes y lo que es peor, los fallecidos por hacerse la foto imposible junto al monumento de turno sin turistas alrededor, cuestión harto complicada hoy en día. Hoy lo más buscado, demandado y solicitado son las guías no turísticas, los 10 lugares más insólitos y auténticos para los no turistas, las rutas especializadas que huyen de lo atestado, masificado y buscan la experiencia vivida, personalizada y memorable.

El turismo hoy en día se ha convertido en un commodity más, y todo hijo de vecino en mayor o menor medida, con más o menos recursos y con más o menos kilómetros, millas u horas de avión hace turismo, de dos, de tres o de veinte días según aguante la manteca o la guita, y se busca el integrarse, el mimetizarse, el ser uno más y sentir la esencia de los lugares, sus gentes y sabores y por ello ya hay ciudades que han manifestado el fin del Turismo como lo conocemos hoy como por ejemplo Copenhague.

Por tanto Bye Bye turismo y bienvenido el lugarismo, entendido el lugarismo como el visitante que quiere imbuirse y entrelazarse de la cultura, la historia, la gastronomía y las costumbres, del civismo y de las tradiciones del lugar que visita y donde el residente y lugareño convive y muestra orgulloso cual cicerone toda su vida de igual a igual a cambio del intercambio cultural y ahí dejo otro palabro para mi hermano filólogo y su suegro Académico de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras de Sevilla, glural, dícese de aquello que enriquece, motiva, eleva y promueve el lugar de uno en el mundo. Ya con lugarismo y con glural he cerrado el cupo de palabros por este mes.

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