No es que tenga previsto comenzar este articulo a lo Georgie Dann aunque el cuerpo me lo pida y las piernas se me vayan al ritmo del hit del verano. Realmente quiero dar la enhorabuena y felicitar a todos aquellos propietarios de chiringuitos que tras los pasados temporales han sabido resurgir sobre sus ‘cenizas’ y volver a la carga con unas instalaciones renovadas. Que sería de muchos de nosotros sin los populares puntos de hostelería a pie de playa que nos alegran la vida con sus ricas tapas y bebidas fresquitas. Desconozco quién fue el precursor del primer considerado ‘chiringuito’ de playa ni dónde se localizó, pero estoy seguro que el hostelero era de Andalucía. En la memoria tengo recuerdos de mi niñez en los chiringuitos de las Tres Piedras en Costa Ballena, de Bajo Guía en Sanlúcar o, como no, el de La Clemencia en la Playa de Vistahermosa en El Puerto de Santa María.

Todos tenían en común un ambiente familiar y la calidad del pescado; siempre fresco, recién traído de las barcazas y, por supuesto, las bebidas y helados siempre congelados… ¡qué alegría por Dios! El menú tipo pasa y pasaba por abundantes ensaladas de la huerta, aliños de patatas y pimientos fritos, acedías, puntillitas, calamares, guisos marineros o arroces de todo tipo. Ahora que lo pienso, los chiringuitos y casetas de Feria comparten más cosas de las que uno pudiera llegar a pensar y entre otras la selección de la oferta gastronómica.

Esos chiringuitos ahora han mudado su piel y algunos se han convertido en auténticos restaurantes en primera línea de mar con platos elaborados y vajillas de primera; otros son lo que ahora se denomina Beach Club, que es una versión refinada del anterior y donde la oferta gastronómica pasa por platos de cocina asiática y atún mucho atún. Hay otros donde no puede faltar un DJ animando el ambiente y que son puramente una barra de mojitos y otros cócteles típicamente veraniegos, pero donde la oferta gastronómica está en un segundo plano y donde lo realmente importante son las vistas. Ahora bien, cualquiera de ellos hace una labor social que debería estar debidamente reconocida y protegida para que el hábitat del chiringuito no se pierda.

En los chiringuitos además de su variada oferta gastronómica también está su variada clientela. Tenemos perfiles de todo tipo y algunos incluso parece que no alquilaron apartamento y directamente están veraneando en la barra. Como quiera que sea, nos vemos pronto con los pies en la arena disfrutando de una copa de Quinta en el chiringuito, feliz verano para todos.

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