Cuando visitas por primera vez algún pueblo o ciudad de nuestra querida Tierra y conoces en profundidad su riqueza cultural, gastronómica, enológica, monumental y a las personas que lo hacen posible te quedas sorprendido o incluso diría más te hace sentir pequeño, inculto, cateto… Esa es la impresión que viví recientemente en mis propias carnes cuando estuve en Puente Genil. Por fortuna un buen amigo, sus vecinos y hermanos del cuartel del Degüello me abrieron las puertas de su casa y las de sus corazones para vivir una experiencia plena y memorable donde se combinan sentimientos religiosos, gastronómicos y enológicos al mismo tiempo que se canta, recita poesía o simplemente se disfruta de la vida y de las tradiciones de este privilegiado lugar.

El cuartel del Degüello es una corporación de amigos, aproximadamente 50, que junto a otras 80 corporaciones repartidas por las calles serpenteantes y empedradas del barrio alto viven sus tradiciones de manera muy particular y artística. Su participación en la Semana Santa de Puente Genil hace que los desfiles procesionales se eleven a otra dimensión para mí a una desconocida hasta ahora. Además los cuarteles como si de casas de hermandad se tratase abren sus puertas para celebrar la cuaresma compartiendo con locales y forasteros “convidados” sus mejores platos. Los canticos se repiten en cada rincón, reina la cordialidad entre hermanos y el respeto de jóvenes, mayores y niños es palpable y envidiable.

La subida a la ermita reunidos como hermanos para mostrar respeto al Patrón y cantar el himno es el momento clave, el clímax de la celebración, pero no se vayan a dejar engañar. El aperitivo y almuerzo previo, la merienda y la cena dispensada en el cuartel es un magnifico prólogo para hacer la subida con garantías de éxito. Personas de diferentes edades, formación, profesiones y condición comparten mesa y mantel en la que no faltan las saetas cuarteleras y buenos versos todo regado en abundancia con los vinos de moriles. La cocina es una maquina perfectamente engrasada de donde a lo largo del día salen: huevos rellenos, quesos viejos con membrillo y nueces, cordero guisado, revuelto de chanquetes y langostinos, secreto ibérico, anchoas y mojama, carrillada, ensaladilla, caldo y bacalao frito entre otras muchas viandas. Muchas gracias por sus atenciones al Presidente de la corporación y a los hermanos ya que volver a Puente Genil ahora es volver también a mi casa, no lo olvidare nunca. Sorprendido positivamente por lo vivido y animado a volver en cualquier ocasión sólo puedo decir: Viva el Degüello, siempre juntos siempre buenos, viva el Degüello.

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