La fabricación de botas (barricas) y el envinado de las mismas para las destilerías de whisky de todo el mundo, constituye el otro resurgir del jerez.

El arte de la tonelería vive buenos momentos en el Marco del Jerez. Hacia 1876 se contabilizaban en la zona 542 toneleros y unas 40 tonelerías. De las cuales prácticamente desaparecieron casi todas hasta hace unos pocos años, cuando el  envinado de botas con vinos de jerez para las destilerías de whisky, ha disparado el negocio tonelero.

Esta práctica es bastante antigua y surgió de la necesidad de transportar los vinos jerezanos a sus destinos, principal y secularmente el mercado británico, pero ahora vive momentos de gloria. Los vinos de Jerez se enviaban en barco y en botas (barricas) a Inglaterra más o menos hasta los años 80 del pasado siglo. En destino se extraía su contenido, se embotellaba y se vendía. ¿Y qué pasaba con las botas? Devolverlas vacías era impensable por tanto la mayoría de ellas se reutilizaban para envejecer whisky constituyendo un verdadero orgullo y un valor añadido el hecho de que el whisky de turno hubiera sido envejecido en botas de vino de Jerez.

Desde hace unos tres años, el CRDO Jerez decidió que este “valor añadido” fuera verdaderamente contrastado ya que era mucha la demanda de estas botas y se cometían “irregularidades”. Por tanto creó un sello que certificara que los vinos que habían contenido esa bota, barrica o vasija, fueran verdaderos jereces. Nació el “Sherry Cask”, una etiqueta y código que garantiza la procedencia del vino que ha sido utilizado para envinar las botas, el tiempo que ha estado envinando y el lugar donde se ha llevado a cabo. Actualmente son más o menos 45.000 botas las que se están envinando en Jerez con este certificado y aunque no son todas las que están, si todas deben ser nuevas. (La certificación del “Sherry Cask” sólo se expide a las destilerías de whisky que lo solicitan. No es obligatorio). Conclusión, el negocio de las tonelerías es una realidad en el Marco y aunque no sólo de whisky viven las tonelerías jerezanas, lo cierto es que este famoso destilado contribuye enormemente al desarrollo del negocio.

Las tonelerías fabrican las botas que las bodegas mantienen con vino uno, dos o tres años antes de enviarlas al cliente escocés, canadiense, americano, japonés…  Actualmente existen unas 16 bodegas envinando botas para whisky (González Byass, Williams Humbert, Páez Morilla, Fundador, Lustau…) y cada una de ellas las mantiene envinando con los vinos jerezanos que sus clientes prefieren (olorosos, pedro ximénez…) y el tiempo elegido. Nunca menos de un año, ni más de tres. Hay casos como la tonelería veterana y familiar Antonio Páez Lobato, que también cumple la función de “envinadora”, pero lo habitual es que los toneleros envían las botas nuevas a las bodegas jerezanas que se dedican a madurarlas con sus vinos. Respecto al “envinado” de Antonio Páez Lobato, la más veterana de todas las de gran volumen, tres generaciones de empresarios toneleros, es sorprendente ver sus miles de botas, en posición vertical,  alineadas en sus grandes instalaciones en Jerez.

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