El ir de tapas o el tapear, aparte de no ser patrimonio de nadie, se encuentra hoy en día y a mi entender en grave peligro de extinción. Todos recordaremos como hace quince o veinte años se podía quedar con los amigos o las parejas de amigos e inundar los barrios y el centro de las ciudades andaluzas saboreando las tapas que del tamaño de un bocado y medio se pedían de tres en tres o de cuatro en cuatro. Este despliegue culinario se desarrollaba en esas barras atestadas de parroquianos, con tapas todas diferentes con una puesta en escena de sabores, colores, texturas, olores y presentaciones y formas variadas de comerlas. Aunque esto, señoras y señores se acabó,  aunque pienso firmemente que volverá dentro de unos años al amparo de lo novedoso, el revival y la tendencia o nueva moda porque ya sabemos que lo que sube baja y a la inversa.

Hoy en día estamos rodeados de gastrobares, gastrotascas, gastropubs, todo es Premium o Gourmet, pero para formar parte del «verse y dejarse ver» por cada uno de estos establecimientos hay que pagar un peaje y que hoy en día se encuentra establecido entre los cincuenta y los ciento cincuenta céntimos por persona y barba en concepto de pan, aperitivo, servicio, cubierto, servilleta, etc.,.a ver si ahora vamos a instaurar la nueva moda de comer con las manos y limpiarnos con el borde del mantel que no hay.

El tapeo era tenedor y cuchara de postre con servilleta de papel de fumar y rabanera blanca que si se caía al suelo rebotaba un metro y medio y con suerte la atrapábamos en el aire, un par de tapas por comensal y al bar de al lado a ver quién tenía la tapa más innovadora en pequeño formato y con desmesurada rotación de barópatas codo con codo a brazo partido en la barra cual clavos ardiendo y luchando por el centímetro cuadrado de mostrador. El problema es que todo el sector se ha difuminado como el carboncillo, bares que cobran el servicio como restaurantes de mesa y mantel y restaurantes atiborrados de mesas altas pero, ¿dónde queda hoy en día recluido el tapeo?

No me gusta encasillar los conceptos de restauración porque evolucionan como el sector, la sociedad y los empresarios nos adaptamos a ello como mejor sabemos o podemos pero creo firmemente que el tapeo resurgirá como ave fénix, que los gastrobares se redefinirán como restaurantes informales, que a los restaurantes volverá el mantel aunque sea de papel de diez capas, que a las tascas y tabernas volverá el tapeo y que los despachos de vinos y abacerías rolarán hacia un nuevo concepto que en 2016 será sinónimo de tendencia, innovación y aire fresco por estos lares del Sur, pero eso os lo contaré en la próxima entrega, hasta entonces reivindicad el tapeo como parroquianos que os posáis sobre nuestros mostradores a ver si los empresarios nos sentimos aludidos, yo el primero.

1 Comentario

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  1. Cinta Romero 4 años

    Felicidades amigo, si algo hace que la Tapa se haya internacionalizado es porque se que se ha desvirtuado el concepto como tan bien has descrito en tu artículo. El Tapeo está escondido gastronómicamente y tendrá que reaparecer.

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