Próximamente se celebrara el día del padre una fecha a caballo entre negocio y sentimiento que sigue perdurando en el tiempo años tras año y generación tras generación. Los niños preparan manualidades en el colegio y las madres, las que su trabajo lo permite, elaboran con cariño las recetas preferidas de los papas que lucirán corbatas nuevas. Seguro que serán pocos los lectores que vinculen esta fecha con la festividad de los carpinteros, lamentablemente oficio en desuso desde la llegada de las multinacionales escandinavas, y aun muchos menos los lectores que vinculen esta efemérides con el noble oficio de los Toneleros.

En las zonas elaboradoras de vino los toneleros siguen siendo un linaje entrañable de trabajadores con un carisma especial. Carpinteros especializados en la talla del roble americano para la construcción artesanal de botas, toneles y bocois. Hombres duros que en la tonelería trabajan sin descanso en la producción y reparación de barriles. Artesanos que han sabido guardar el secreto que ha permitido que nuestros caldos se comercializaran por todo el mundo. Botas que cargadas en las Carabelas llegaron a America y que subidas en los trenes llegaron a la corte del Zar Nicolás segundo de Rusia y que han conseguido que nuestros vinos fueran reconocidos y valorados por los paladares más delicados. Algunas de aquellas botas aun se conservan en la penumbra de las bodegas envejeciendo vinos con cariño y aportando color, aroma y sabor. Tonelerías que desaparecieron pero que nos dejaron un legado escultórico para generaciones venideras. Vasijas talladas a mano que conservan el sabor del pasado y lo trasladan a las copas de vino del presente. Es por ello que hoy quiero rendir este humilde homenaje a los toneleros de cualquier lugar de España y del Mundo que con su trabajo nos permiten disfrutar del vino.

En ocasiones cuando un visitante recorre la sala de envejecimiento de una bodega sólo presta atención al contenido de los barriles, como es evidente; son solo los amantes al mundo enológico los capaces de ver más allá de su paladar y reconocer estas obras de arte que son las barricas. Estos contenedores vivos que son capaces de elevar al cielo un producto de la tierra como es el vino. Estas esculturas de madera que hacen posible la crianza biológica u oxidativa de los vinos convirtiéndolos en nuestro compañero más fiel. Y todo gracias a la magia, el esfuerzo, el saber hacer y el cariño de los Toneleros.

Feliz día del Tonelero!

1 Comentario

Los comentarios están cerrados.

  1. Victor Manuel 3 años

    Dichoso me siento de ser tonelero y ademas la sexta generacion en mi familia tonelera…maravilliso oficio oleee!!!

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