Según la RAE[i], Gastronomía es el arte de preparar una buena comida, la afición al buen comer y el conjunto de los platos y usos culinarios propios de un determinado lugar.

Siempre me he preguntado ¿por qué en lugares en los que he vivido y trabajado como Francia y el País Vasco, existe una cultura y saber culinario tan arraigado, comprometido y popular? Mi conclusión es que desde pequeños, los alevines de la casa participan en la compra y elaboración de productos y platos autóctonos dentro de la cultura gastronómica de su pueblo transmitida de generaciones en generaciones en el “saber hacer” de abuelos, padres y nietos.

En la Andalucía de  interior aún se aprecia el interés de las generaciones que nos preceden por transmitir sus conocimientos a los más jóvenes de la casa, pero en los entornos más urbanitas donde no existe espacio para huertas, ganadería, ni gallinas ni gallos de corral, hace décadas que no se escucha el “quiquiriquí” al alba.

Muchos niños y niñas piensan que los huevos, el beicon, las salchichas y la leche vienen del supermercado, pero en nuestras manos está el enseñarles nuestros sabores, olores, ingredientes, nuestra huerta, nuestros productos andaluces, su historia y no tener miedo a que prueben y elaboren pequeñas mini-recetas.

La cocina siempre ha sido punto de reunión y encuentro, estimulad a vuestros alevines con el ritual de su mandil e incluso su gorro de cocinero, delegad en ellos pequeñas tareas como amasar, mezclar, untar, añadir, seleccionar y no olviden la disciplina, el orden, el trabajo en equipo y dejar todo limpio y recogido al finalizar. De esta manera apreciarán el esfuerzo que se esconde en un humilde guiso de papas con choco o un sencillo revuelto de trigueros con níscalos y gurumelos y ampliarán su paleta de sabores,  aromas y texturas para sentirse protagonistas en familia porque la gastronomía es cultura, y la única manera de transmitirla es metidos en harina.

Como decía la escritora mexicana Laura Esquivel en su libro “Como Agua para chocolate”, ´Cocinar es un acto de amor´. Por tanto, porqué no involucrar a nuestros infantes en el fascinante mundo de la gastronomía andaluza y que aprendan otra manera de amar.

Existen muchos platos que los más pequeños de la casa ni tan siquiera prueban porque no están familiarizados con los ingredientes, su historia ni su procedencia, las nuevas tecnologías pueden ayudarnos presentándoles videos en las tablets y smartphones sobre la historia de los ingredientes y de los platos que vamos a preparar. Deberíamos aprovechar los momentos familiares como una ocasión única para ponernos manos a la obra y después podéis publicar un pequeño post con las fotos de los ingredientes, los diferentes pasos, el resultado final y veréis lo orgullosos que se sentirán del resultado y de la degustación. Este acto de amor entre familias crea cultura gastronómica y podremos pasar del tradicional madre/hija  antes de que ésta última se emancipe a los nuevos formatos abuelo/a-nieto/a, al Padre/madre-hijo/a o al tío/a-sobrino/a.

Felices Fiestas desde la Academia Andaluza de Gastronomía. Creemos cultura gastronómica entre todos.

[i] Real Academia Española.

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