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El cultivo de la vid ha acompañado a los humanos desde hace milenios. La Península Ibérica es el ejemplo de cómo un territorio puede adaptarse para esta actividad ancestral y dar los frutos que se convierten en los mejores vinos

Bodegas Codorniu (Codorniu)

Hay que trasladarse a la antigua Mesopotamia y remontarse al año 4.000 a.C. para encontrarse con las primeras evidencias históricas sobre el cultivo de la vid, aunque ese conocimiento se expandió rápidamente por el resto del mundo y la Península Ibérica lleva siglos siendo ejemplo de cómo la tierra puede ser labrada para recoger la preciada uva que luego se convertirá en vinos de todas las clases. Cavas; vinos viejos amontillados, olorosos y dulces; los orígenes de los vinos de La Rioja, brandys, vinos de Jerez… Cada tipo de vino tiene su lugar en tierras españolas.

En busca de esa tradición, Civitatis ha recopilado cuáles son las diez bodegas más antiguas de España. Algunas, como las bodegas de Codorníu, llevan más de 450 años dedicándose al arte de la viticultura; otras lo hacen en las Islas Canarias desde 1775. Cada bodega atesora entre sus barricas los secretos de la historia.

Bodegas Codorníu (1551)

La bodega de Codorníu, situada en tierras catalanas, data del año 1551, lo que le convierte en la bodega más antigua de España.

Cavas de Codorníu

Cavas de Codorníu

Desde la creación del primer cava por Josep Raventós en 1872, la bodega se ha hecho famosa no solo por su antigüedad, sino también por ser una empresa que ha sido capaz de combinar la viticultura sostenible en la que se sigue el Método Tradicional de doble fermentación, el arte modernista en la estructura de sus instalaciones y en las campañas publicitarias.

Su cava fue construida por el arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch y en ella se guarda y se produce el icónico cava de Codorníu.

Elaboración Cava Codorníu

Elaboración Cava Codorníu

Bodegas Góngora (1682)

Al sur de la Península, Bodegas Góngora se erige como otra de las más antiguas de España. La leyenda cuenta que a mediados del siglo XVI un “extraordinario” caballo blanco recaló en una nueva hacienda que nacía en Villanueva del Ariscal en Sevilla. Ese caballo sería el que daría nombre a la casa -Pata de Hierro- donde se fundaría las Bodegas Góngora, que se remonta a un Siglo de Oro en el que Sevilla era Puerto de Indias. Esa condición de la ciudad como gran enclave comercial impulsó el éxito de estas bodegas, que ahora ocupan una superficie de 10.000 metros cuadrados.

Todas sus botas son de roble americano y la mayoría de ellas con más de 100 años de antigüedad. Se distribuyen en forma de soleras y criaderas por las diferentes bodegas existentes y juntas son capaces de almacenar un depósito de un millón de litros de vino.

Sistema de Soleras de Bodegas Góngora

Sistema de Soleras de Bodegas Góngora

Entre sus paredes todavía se conserva el viejo lagar del siglo XVI con su prensa de Viga de Husillo y Quintal (una enorme prensa de madera de 17 metros de longitud y 15.000 kg de peso), que ha sido declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía. Es la única prensa de este tipo que se mantiene hoy funcionando.

Las tierras de la hacienda son albarizas, conocidas por su capacidad de retener el agua a pesar de la falta de lluvias y los grandes calores del verano. Las cepas producen en su mayoría uvas de la variedad Garrido Fino, que se usan en la elaboración de vinos blancos, finos y generosos. Así mismo, también existen cepas de las variedades de uvas Pedro Ximénez y Moscatel para los vinos dulces.

Viñas de Bodegas Góngora

Viñas de Bodegas Góngora

Bodegas Alvear (1729)

La saga Alvear se remonta al año 1729, cuando Diego de Alvear y Escalera se traslada de Córdoba a Montilla y construye un recinto de botas y tinajas que se convertirá en su “universo íntimo”, una bodega pequeña y disimulada en el apretado laberinto de la localidad.

Desde ese momento, Diego empieza a adquirir una gran extensión de tierras en la zona que le convierten en uno de los mayores propietarios de la ciudad. A lo largo de sus casi 300 años de historia, la titularidad de Bodegas Alvear se ha transmitido de padres a hijos de tal modo que, hoy en día, la propiedad de la empresa está en manos de la octava generación. La cepa protagonista de los viñedos es la Pedro Ximénez, oriunda del Rhin, uva que es es la base única de sus vinos dulces, finos, olorosos y amontillados y que se dice que lo trajo a Andalucía un soldado de los tercios de Flandes.

El Fino C.B., la marca centenaria y más conocida, recuerda al estilo del Capataz Billanueva (C.B), quien marcaba con sus iniciales los mejores vinos provenientes de la sierra.

Bodegas Los Frailes

En Fontanars dels Alforins, en Valencia, se levanta la Casa Los frailes (Cals Frares), que toma su nombre de los frailes Jesuitas que vivieron en ella desde el siglo XVII hasta el XVIII. La finca de 162 hectáreas de la Bodega Los Frailes cuenta con suelos de secano con unas viñas de 40 años de antigüedad de media de nuestra gran variedad autóctona, la Monastrell.

Bodegas El Grifo (1775)

La bodega más antigua de Canarias y entre las diez más antiguas de España elabora vinos ininterrumpidamente desde 1775 en la misma bodega de El Grifo. Ha pertenecido a tres familias sucesivas: Los Ribera, los De Castro y, desde 1880, a la familia actual, descendiente de Manuel García Durán.

Sus vides crecen en una finca en la zona central de la isla de Lanzarote, la más fértil, que tras la erupción de 1730-1736 quedó cubierta por la lava y la arena volcánica. La viña y los árboles frutales se empezaron a plantar haciendo agujeros en la lava (’chabocos’) o apartando las arenas volcánicas hasta alcanzar la tierra vegetal.

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Bodegas Garvey (1780)

El fundador que da nombre a esta bodega, William Garvey, llegó a España por casualidad, buscando unas ovejas merinas para el rebaño que ya poseía en Irlanda. Pero en el camino, un temporal en la Bahía de Cádiz hizo escollar el barco en el que viajaba y salvó su vida gracias a un marinero gaditano, padre de la que luego sería su esposa.

Este encuentro fortuito, su romance y el ambiente mercantil de la Cádiz de aquella época conquistaron a Garvey, quien fijó su residencia en Jerez de la Frontera y decidió probar suerte en la industria del vino en 1780 produciendo uno de los vinos de Jerez más importantes del mundo.

Bodegas 501 (1783)

Las Bodegas 501 están situadas en El Puerto de Santa María y sus orígenes se remontan a 1783, lo que convierte a sus creador en una de las sagas familiares más importantes del Jerez. Cuenta con el título de Proveedores de la Casa Real, otorgada por Alfonso XII dese 1875 y son famosos por su brandy.

Bodegas Hidalgo La Gitana (1792)

Las Bodega Hidalgo de La Gitana se funda en 1792 en Sanlúcar de Barrameda, cuando José Pantaleón Hidalgo le compra a Roque Vejarano una pequeña bodega de almacenado. Aunque es durante el siglo XIX cuando la compañía crece hasta convertirse en una de las más importantes productoras de Manzanilla en el mundo. Su nombre, de hecho, alude a su producto estrella, Manzanilla La Gitana, una de las manzanillas más populares del mercado.

La Bodega, que sigue gestionada por la familia y y dirigida por la octava generación en línea directa del fundador, utiliza las uvas de sus propios viñedos, situados en los pagos de Balbaina y Miraflores.

Bodegas La Gitana

Bodegas La Gitana

Bodegas Gutiérrez Colosía (1838)

Otra de las diez bodegas más antiguas de España es la de Gutiérrez Colosía, que se encuentra en la la desembocadura del río Guadalete en la Bahía de Cádiz. Se fundó en 1838 y desde ese año, se deja percutir por los vientos secos de Levante y húmedos de Poniente provenientes del Atlántico, un juego de vientos que regula la humedad ambiental y mantiene unas condiciones de estabilidad y calidad de la que se precian sus vinos.

La estructura de las bodegas es conocida en la zona como “nave de catedral”. Son edificios de gran altura y numerosos arcos que exponen los vinos a la influencia del clima especial del que goza la comarca del Jerez.

Bodegas de Gutiérrez Colosía

Bodegas de Gutiérrez Colosía

Bodegas Marqués de Murrieta (1852)

Hablar de los orígenes del famoso vino Rioja es hablar del origen de esta bodega. Fue Luciano Murrieta el primero que, aplicando las técnicas aprendidas en Burdeos, elaboró el primer vino de Rioja en 1852 con la pretensión de poder también exportarlo fuera de España.

Según explican en la bodega, así lo hizo, y no dudó en enviar a países como México y Cuba aquella mítica añada de 1852, que se convirtió también en el primer Rioja de exportación. Actualmente, la sede de Marqués de Murrieta, el Castillo de Ygay, fue declarado museo en 2019 por su combinación los materiales nobles de sus primeros pasos y las últimas tecnologías.

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