A lo largo de la historia de la humanidad ha habido multitud de personas que han destacado en una determinada materia; son aquellos que, tocados por la mano de Dios, llamamos “genios”, mujeres y hombres especiales y fuera de lo común, con un talento o una habilidad que no puede ser imitada. En este sentido, el término genio suele ser utilizado para acentuar la admiración hacia una persona por sus increíbles virtudes en una determinada disciplina. Son aquellos que sienten una pasión muy profunda por un campo del conocimiento, un fuego que lo lleva a desear no hacer otra cosa con su tiempo que dedicarse a esa disciplina o ciencia, a eso que le da sentido a su existencia. Genios ha habido, y hay, en todas las disciplinas y materias, sirva de ejemplo algunos de ellos; en el campo del derecho: Marco Tulio Ciceron…, en la Física: Newton, Einstein…, en la pintura: Velázquez, Picasso…, y tantos y tantos que podríamos decir. Llevado al nivel de la gastronomía también han existido y existen “genios”, tanto pasados como presentes: TailleventLa VarenneCarêmeEscoffier…  De los actuales y españoles, que cada cual ponga el suyo, en realidad no son tantos, quizá menos de lo podríamos imaginar. ¿Y de desear? Mi opinión es que no, un “Genio” es único o casi único, no todo el mundo puede serlo.

Ahora bien, todos ellos, no han llegado a serlo por si mismos, han necesitado la ayuda de maestros y equipos. Alguien en algún momento de sus vidas les ayudó a desarrollar aquello que ya poseían. Aristóteles fue discípulo de Platón y éste de Sócrates, Velázquez de Pacheco.

De igual modo todos han necesitado de un equipo de personas, que los han apoyado en sus investigaciones o en el desarrollo de sus ideas, tanto profesional como personalmente, ya que los “genios” suelen ser personas complicadas en lo afectivo, porque ven la realidad de forma diversa al común de los mortales. Equipos que los han aguantado en los momentos de oscuridad, que los han sobrellevado en los cambios de humor o en las situaciones más complejas del día a día. Que los han seguido, incondicionalmente, a pesar de las incomprensiones o de las burlas de los demás, especialmente de los mismos “colegas” de profesión. Que han sabido asumir el rol de ser “segundos” y estar a la sombra de aquellos, que aguantan “riñas” en ocasiones inmerecidas e incluso incomprensibles, que obedecen y lo más importante que saben aprender del maestro.

Sirvan, finalmente, estas pobres palabras de homenaje y respeto a todos esos de EQUIPOS DE COCINA, que con su abnegado trabajo hacen que el Genio lo sea más aún

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