En poco tiempo Mauro Barreiro ha despertado el interés de un extenso público que ha caído rendido a su atrevida y divertida cocina con claro acento gaditano. Con solo 32 años, tiene ya sobre sus espaldas una experiencia de 15 años entre fogones y en los últimos años ha añadido una acertada trayectoria como empresario, algo fundamental para asegurar su crecimiento como cocinero.

Barreiro inicia su formación como cocinero con solo 16 años en la Escuela de Hostelería de Cádiz, hoy en la cuerda floja como tantas escuelas de hostelería andaluzas. Pronto comienza a trabajar con Martín Berasategui en Lasarte y en el Guguenhain de Bilbao, vive la época dorada de Tragabuches en Ronda a las órdenes de Dani García, hace un interesante periplo por las mejores cocina de Barcelona antes de volver a Cádiz para trabajar en el Campero de Barbate y ser jefe de cocina en el restaurante marbellí Skina donde mantiene como jefe de cocina la Estrella Michelín del establecimiento durante 3 años.

La familia crece y decide volver a la Bahía de Cádiz para abrir su propio proyecto de restaurante “La Curiosidad de Mauro” en Puerto Real tras una exitosa experiencia con un bar de tapas. “Mi vocación de cocinero me obligaba a dar el salto y abrir un restaurante donde crecer como profesional y poder contar todas mis inquietudes en la cocina”. Desde un principio el restaurante ha despertado el interés de los aficionados de Andalucía Occidental que forman el grueso de su clientela y que durante casi todo el año hace que se coticen sus reservas. En su carta hay ya platos clásicos como el Gazpacho de Jalapeños que evoluciona cada temporada demostrando la madurez de su autor.

“Soy extremista en la cocina, asumo riesgos sin red, confiando en que mi cliente entienda mi oferta, que es atrevida, llena de sabor y algo gamberra, como somos los gaditanos”. La satisfacción a Mauro le ha llegado pronto, sus clientes han entendido muy bien en los paladares sus argumentos gastronómicos. “Creo saber lo que le gusta a mis paisanos y lo que buscan los que nos visitan, esas son mis reglas” concluye.

El Lucero del Muelle

Barreiro abrió en abril las puertas de su nuevo bar de tapas junto a la antigua Fábrica de Tabacos, frente al muelle de Cádiz, en el histórico local de El Lucero rebautizado como El Lucero del Muelle en esta nueva etapa. “La Curiosidad seguirá siendo mi restaurante gastronómico, donde voy a seguir creciendo como cocinero, pero tenía muchas ganas de cruzar la Bahía y trabajar en la capital, así que no he esperado a que esté terminado el puente nuevo” bromea Mauro, que asegura que una línea imaginaria entre sus dos locales pasa por el Puente de la Pepa. Él se ha criado en ese muelle, su abuelo era jefe de máquinas de los remolcadores y el nuevo Lucero hace un homenaje en su decoración a esa tradición portuaria de un Cádiz abierto a los mares del mundo, como también lo está la cocina de Mauro. En el Lucero las puertas están abiertas todo el día, desde el desayuno hasta la última hora de la noche. “Ofrecemos una cocina para compartir, con platos y tapas que ya nos han funcionado muy bien en La Curiosidad, todo con el sello de la casa, con el sabor reconocible de la provincia” explica.

Junto a otro joven cocinero gaditano, el periodista Mauricio Navascuez de GadiSushi, ha abierto este mes Mau-Mau en el Corte Inglés de Cádiz, un restaurante desde donde van a cocinar el producto de Cádiz con una visión oriental. Tienen una barra de crudos donde se disfruta de sushi, tiraditos y ceviches, y también una oferta de cocina que explora otros territorios gaditanos como la sierra o el Guadalquivir, con platos como el Gypsi Ramen de berza gitana o los Dinsum de Bajo Guía.

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