No tengo claro en qué momento llego la expresión a mi vida, pero desde que lo hizo no me abandona y siempre le encuentro aplicación a ‘no pisar lo fregado’. Me parece que hoy está de rabiosa actualidad y cada vez estoy más convencido de su uso y, a ser posible, de su aplicación en la vida ordinaria de todos como ciudadanos, pero especialmente en la gestión pública administrativa del sector gastronómico y turístico.

El sector necesita de inversiones recurrentes para mejorar y posicionarse de manera óptima en el mercado, eso no es ninguna novedad. Tal vez lo que sí lo sea es la incertidumbre que estamos viviendo sobre impuestos y diferentes tasas impositivas de nuevo acuño. Después de la ecotasa, aun por aplicar en algunos destinos, ahora nos quieren cobrar un impuesto sobre el combustible diésel. Una tasa que impacta directamente en las cuentas de los empresarios que ven cómo se elevan sus costes, encarecen servicios y no mejoran especialmente sus condiciones de mercado al no tener un retorno directo esas tasas sobre la actividad empresarial.

La Diésel tasa podría tener algún sentido desde un punto de vista medioambiental, pero tampoco se vayan a creer que esto es la repanocha y según dicen algunos expertos no hay para tanto. En el pasado tuvieron en sus manos la potencia de las energías renovables, España fue líder mundial y algún espabilado no se le ocurrió otra cosa que “pisar lo fregado” y estropear la tendencia positiva que habíamos comenzado hace más de una década. Ahora de esos lodos estos fangos. Si nos descuidamos pronto nos querrán aplicar la ‘respi-tasa’ solo por respirar. Cobrar más por un destino sin invertir parte de los recursos generados en la mejora del mismo supone una sentencia de muerte para el sector.

Sólo pido a quienes nos dirigen, sean quienes sean (Gobiernos, Corporaciones o Lobbys), que recuerden que cada paso hacia atrás nos aleja de un objetivo común, de un plan director mundial que persigue mejorar la calidad de las personas en cualquier lugar del mundo. Teniendo en cuenta que el medioambiente no entiende de fronteras y nuestros daños repercuten en los más débiles, ¿por qué no abandonar el conflicto y ayudar sólo por la convicción de que ayudando a otros nos ayudamos a nosotros mismos? Es por ello que el sector de la Gastronomía y el Turismo que hoy se ha convertido en una eficaz herramienta para aunar culturas y conocimiento debe gozar de una especial atención por parte de nuestros políticos alcanzado una estabilidad en todos los sentidos que permita su correcto desarrollo. Por favor, ayúdennos y “no pisen lo fregao”.

©2018 Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo

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