Estos tiempos de inestabilidad política no son ajenos al sector del Turismo en nuestro país. El continúo vaivén de colores en las instituciones públicas vinculadas a la principal industria generadora de empleo en nuestro país y motor económico en muchas comunidades autonómicas, como la que nos ocupa y preocupa como es Andalucía, sufre permanentemente un mal crónico: la falta de un plan estratégico claro y definido que permita hacer crecer con calidad y excelencia nuestro destino turístico.  Es una lástima comprobar como el corto plazo y la necesidad permanente de capturar el apoyo de los votantes por parte de los políticos impide al sector trabajar en el largo plazo y atacar de manera progresiva asuntos que deben ser solucionados de manera urgente. Es fundamental para cualquier municipio de nuestra tierra contar con un Plan Director que guíe el camino a nuestros representantes políticos para evitar que el Turismo se convierta en un camaleón que muta de color según la ocasión. Sin duda es necesario que los técnicos y políticos escuchen a los profesionales del sector y dirijan sus esfuerzos a consensuar un plan que permita atajar situaciones absurdas que perjudican a toda la ciudadanía y merman las arcas públicas.

Por otro lado, es una lástima comprobar como cada vez que el sector se reúne para debatir sobre la situación turística deba comenzar por enumerar una lista de tareas históricas pendientes de ejecución en nuestros destinos y responsabilidad de nuestros gobernantes que nunca llegan a subsanarse tales como: limpieza de nuestras calles, monumentos y costas, seguridad, infraestructuras y conexiones internacionales, regulación de los nuevos productos turísticos o cumplimiento de las normativas entre otros asuntos. Unos asuntos que no deberían ocupar tiempo a los profesionales del turismo que debemos estar preocupados por otros temas que nos afectan de manera directa como son: formación de nuestros profesionales, promoción de nuestros destinos en los mercados emisores, comunicación de nuestra oferta o mejora en la calidad de los servicios que ofrecemos. Un auténtico disparate tener que comenzar hablando de urbanismo, fomento o medio ambiente y no poder dedicar nuestros esfuerzos al Turismo.

Por estos y otros motivos mi reflexión de hoy, y estoy convencido que de muchos lectores, es que igual que el país necesita un pacto para la educación, para la sanidad o para la financiación de las autonomías hoy más nunca necesitamos un gran acuerdo, un gran pacto por el turismo.

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