La Navidad es una época del año rica en recetas tradicionales que se elaboran dedicando tiempo, cariño y amor. Las cocinas se convierten en el epicentro de las fiestas y los fuegos son el timón de mando del capitán. La tripulación se afana en pelar, recortar, dorar y saltear, pero donde hay patrón no manda marinero y es finalmente en la inmensa mayoría de los casos la matriarca la que decide cuándo, dónde y por cuánto tiempo, gracias a Dios. Las abuelas, las madres; ahora también los padres pero menos, han pasado sus recetarios de generación en generación asegurándose de que siempre cae en buenas manos con sensibilidad por los fogones. Los platos de Navidad son platos pensados para ser compartidos entre toda la familia, son generosas raciones cargadas de razones para disfrutar en paz y buena compañía. Por suerte las nuevas tecnologías también hoy nos permiten poder innovar y son numerosos los cocineros que lo hacen tirando de Ipad y maravillosos recetarios digitales.

Como quiera que sea el plato siempre hay un par de ingredientes que cualquier receta que se precie debe respetar: en primer lugar la materia prima de calidad, no es necesario que sea o sí marisco de Sanlúcar o presa ibérica de Jabugo, sino que cualquier producto por humilde que pueda llegar a serlo haya sido criado con mimo, pasión y respetando el ecosistema. Por otro lado será fundamental, y este punto no es opcional, envinar con una buena copa de oloroso o brandy del Marco de Jerez para resaltar y potenciar los sabores. En tercer lugar es indispensable contar con los medios técnicos suficientes para poder ejecutar con garantías; un buen fuego, una hoya en condiciones, un jamonero estable o unos cuchillos que corten. Por último, también debería ser indispensable siempre preparar una ración extra, una ración más para poder compartir con los que estos días no pueden dedicarle tiempo, recursos o simplemente está en una situación delicada. Es por ello que desde aquí animo a todas las cocineras, cocineros y pinches de cocinas caseras que recuerden preparar una ración de más porque la Navidad es un momento para recordar que todo en la vida es temporal, que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita y que sin duda alguna: compartir es vivir. Felices fiestas queridos amigos lectores del Grupo Joly, un fuerte abrazo y gracias por vuestro tiempo dedicado a leer esta humilde tribuna de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo.

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