Si tu religión te prohíbe el consumo de alcohol, eres menor de edad, estás embarazada, eres de alcohólicos anónimos, o por causa del consumo abusivo de alcohol alguien cercano a ti, sufrió mucho o murió, no sigas leyendo y obviamente ¡no consumas ningún tipo de bebida alcohólica en ninguna cantidad! Además, está totalmente demostrada la relación del consumo abusivo de alcohol con numerosas patologías y problemas sociales. También existen numerosas pruebas que apuntan que un consumo elevado o abusivo de alcohol se relaciona con algunos tipos de cáncer.

Es muy habitual que veamos artículos o conferencias de divulgación, que identifican todos los males que provoca el alcohol, personalizándolos en el vino, pero realmente no hay artículos científicos, investigaciones, o promulgaciones por parte de organismos internacionales (incluidos OMS o sociedades contra el cáncer) que identifiquen el papel que el consumo moderado de vino juega en dichas patologías.

Por el contrario, el vino, es una bebida alcohólica sobre la que se han publicado centenares de artículos relativos a sus efectos beneficiosos para la salud dentro del marco de un consumo moderado. El caballo de batalla no está en definir “consumo moderado”, sino en ser realmente moderado en su consumo. La famosa relación en “J” del consumo sobre diferentes causas de enfermedad y muerte, en relación al consumo del vino, indica que los totalmente abstemios (incluso excluyendo ex-alcohólicos y los que no consumen por motivos médicos) tienen menor expectativa de vida global que los que consumen moderadamente. Por otra parte, los consumidores moderados de vino suelen tener además otros buenos hábitos de vida, que favorecen la longevidad, al ser consumidores de comida tradicional y de una buena sobremesa (estilo de vida mediterráneo), lo que también ayuda.

Pero definitivamente, de esos cientos de estudios, muchos identifican compuestos antioxidantes del vino, principalmente resveratrol y quercetina, cuyas propiedades terapéuticas en salud cardiovascular, cáncer, Alzheimer, osteoporosis, etcétera, están más que demostradas.

Sin entrar en guerras de metaanálisis y sin hacer apología del alcoholismo, la conclusión es fácil: si eres consumidor habitual de un par de copas de vino al día, no se va ni a acortar tu vida, ni tampoco es una cura milagrosa, pero hará la vida más placentera y disfrutarás mucho más de las comidas con las que lo marides. No te obsesiones con lo que el vino pueda hacer sobre tu salud, ¡disfrútalo! Pero siempre con moderación.

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