La manzanilla es mi vino

porque es alegre, y es buena

y porque –amable sirena-

su canto encanta el camino.

Es un poema divino

que en la sal y el sol se baña..

la médula de una caña

más rica que la de azúcar

 – Manuel Machado –

 

Aprovechando que estos días (del 23 al 26 de Junio) se celebra el día de la Manzanilla quiero trasladar con estas letras un homenaje a esta gran señora de los vinos de Jerez.

La Manzanilla es un vino blanco y seco, elaborado con uva palomino y envejecido bajo una capa de levaduras llamada velo de flor. Su crianza se lleva a cabo exclusivamente en bodegas de Sanlúcar de Barrameda, y tiene el privilegio de ser una Denominación de Origen en sí misma.

Hay un aspecto que confiere identidad propia a estos vinos: la crianza bajo velo de flor en ese especial microclima. Tres grandes agentes condicionan ese clima :el río Guadalquivir, el Océano Atlántico y la marisma, que propician unas temperaturas más suaves y una humedad relativa más alta que del resto de la zona de producción del Marco .El vehículo que transporta esa humedad es la brisa marina, el viento de poniente que al encontrarse con la pantalla que ofrece el Barrio Alto, se ralentiza y la transmite al casco urbano sanluqueño.

Existe alguna controversia sobre de donde proviene el nombre de manzanilla, aunque la mayoría de las explicaciones vienen de su parecido olor entre la planta de la camomila y la fragancia  de este vino.

Las primeras menciones a la manzanilla provienen de un Acta Capitular del Cabildo de Cádiz de 1781, siendo los primeros escritos sobre su elaboración, obra de Esteban Boutelou, en “Memoria sobre el cultivo de la vid” en 1807.

La manzanilla está ligada a la alegría, y como bien diría Josep Roca,  en la cata concierto “De tal palo tal Jerez.”:

“Estos vinos tienen la misma complejidad que los palos del flamenco. De la misma forma que entre palos, el vino de velo presenta manzanillas, manzanillas pasadas, palmas, finos amontillados. La manzanilla se alzaría por alegrías, con aires musicales danzantes y alegres, punzantes, frescas ella, persistente, llena de flor en velo. Y de alegría, como la velocidad de los picados del maestro Paco de Lucia.”

Es un vino único, tenemos que volver a mirar a los pagos, a cuidar sus métodos de producción y sobre todo a beberla, y ponerla  a nivel gastronómico donde se merecen. Brindemos estos días con una buena manzanilla y unos langostinos de Sanlúcar.

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